2.1.16

42 minutos

Hablo contigo todo el tiempo. Aunque estemos tan lejos la magia de la mensajería instantánea y las redes de datos móviles legado de los noventa lo han permitido. Nunca había pensado que eso hace mi día todos los días porque siempre está ahí y pertenece a esas pequeñas cosas de la vida que no notamos.

Tampoco es que hable contigo todo el tiempo. Decirlo así es una de esas licencias románticas que una se toma para que todo suene más bonito. Pero, a fin de cuentas, eres la persona con la que más intercambio letras desde que te conocí. Por eso te has convertido en medida de tiempo.

A veces me voy de casa sin mirar la hora, mas sé que hoy paseé a los perros 42 minutos exactos gracias al mensaje que te envié antes de salir y al que recibí justo cuando estaba dejando las llaves al volver. En esos momentos en que te conviertes en referente en mis días, reparo en lo importante que eres para mí.