6.11.08

Instrucciones para besar

1. Manténgase cerca (a una distancia de 20-25 cm.) de un ser similar a usted, es decir, de su misma especie (no es necesaria la distinción de sexo, raza, edad o religión). Puede usted haberlo obtenido previamente mediante los rituales correspondientes a su grupo social o haberlo conseguido de manera espontánea. Es altamente recomendable que el sujeto se manifieste de acuerdo con su deseo.
2. Cumpliendo el primer paso, sujete con el fin de las extremidades superiores al sujeto en cuestión del área corporal que usted prefiera. A modo de sugerencia se indica el área torneada ubicada aproximadamente a la mitad de la altura del cuerpo donde podemos hallar una cicatriz pequeña de aspecto redondo y arrugado a la que se suele llamar ombligo. En este acto acerque ambos cuerpos a una distancia nula.
3. Posteriormente desplace una o ambas extremidades superiores a la región cefálica del sujeto. Acérquese al área facial y encuentre, justo debajo del órgano olfativo, dos montículos carnosos y alargados localizados de forma horizontal sobre la superficie facial, a los que llamaremos con fines prácticos: labios.
4. Enseguida presione estas protuberancias con las que usted debe tener ubicadas en el mismo lugar. Notará cómo la película de piel alrededor de los órganos de la vista los cubre automáticamente. Sentirá un cosquilleo que recorre todo su cuerpo, no se preocupe, es perfectamente normal.
5. En esta posición, friccione el rostro contra el del sujeto mientras aplica presión variable en diferentes puntos de la carnosidad. Aprisione alternadamente los labios de su acompañante entre los suyos; procure absorber los fluidos posibles para evitar una experiencia húmeda y desagradable. Simultáneamente, desplace sus extremidades superiores por la superficie corporal del contrario, deténgase al gusto en las zonas que le resulten más placenteras al tacto.
6. Concéntrese nuevamente en el área de los labios; ábralos para descubrir una cavidad oscura que contiene un músculo rosa, carnoso y húmedo cercado por un par de hileras de pequeños huesos de forma regular cuyo color oscila entre el blanco perla y el amarillo mazorca.
7. Haciendo un esfuerzo con el músculo descrito, desplace la punta de éste sobre los labios del sujeto en forma suave y controlada. Seguidamente introdúzcala en la cavidad rozando la hilera de huesos superior y tocando, finalmente, el músculo rosa, carnoso y húmedo de su acompañante, ejerza presión ligera sobre éste, realice movimientos circulares, de empuje y combinaciones de éstos por un tiempo indefinido. Notará que sus extremidades superiores continuarán desplazándose por la extensión del sujeto comprimiendo los sectores que sean apretujables.
8. Para terminar, retraiga el músculo protagonista en la cavidad destinada para contenerlo y deslice los labios por los del contrario suavemente; culmine con un breve toque manteniéndolos apretados y arrugados.
Puede aplicar la misma técnica en sujetos y áreas diferentes sin importar si encuentra cavidades o no.
Es ampliamente recomendable memorizar este instructivo antes de aplicarlo, pues resultaría muy incómodo detenerse a leerlo entre paso y paso.
Disfrútelo y procure innovar.

2 comentarios:

Rous dijo...

“Besos prodigados, besos aislados, besos ensimismados, siempre cautos, siempre encerrados, siempre dados, siempre guardados, expectantes, esperando similares ansias. Húmedo el beso, de temperaturas cambiantes, sobre torsos tersos o brazos cortos, puede ser el en cuello, sobre un muslo o la entrepierna. Siempre encontrará lugar de aterrizaje, siempre habrá una base, una superficie, a veces cálida. Los besos, mudos, metidos en el silencio de la noche, en la algarabía de la tarde. Besos que dimos, besos guardados, prodigados, por latitudes lejanas. Acompañado siempre el beso de frugales brazos, de manos sordas con cerebro propio que tercas avanzan sobre el cuerpo tenso.” Rous

La idea del instructivo… bastante funcional.---


Recuerdas aquel poema perdido en ediciones pasadas de la obra de sabines... ya lo tengo...

erika dijo...

love it!