25.6.14

Aquí está el cordero que alguien dibujó

Voy a dibujarte un cordero, no me lo pidas, no me preguntes cómo lo haré, sólo voy a dibujarte un cordero. Lo meteré en esa caja y te lo llevarás a tu casa a buscar la paz, tú y él serán muy felices.
Voy a dibujarte un cordero que te haga compañía siempre, cuando estés triste, cuando rías, cuando mires a la vida con esos ojos que congelan los instantes, cuando no te acuerdes más de mí.
Voy a dibujarte un cordero que tranquilice tu corazón cuando esté agitado, que te haga sonreír con sus gracias naturales de cordero, que te acaricie suave la cara si lo necesitas, que te abrace, dios sabe cómo, que te abrace el alma para curarte de lo que necesites curarte, de las heridas grandes o pequeñas, frescas o viejas, lejanas o tan cercanas que aún hieren punzando como espinas el corazón.
Deja que mi cordero te lama las manos y te repita cada noche antes de cerrar los ojos: no estás solo, aquí está el cordero que alguien dibujó para hacerte compañía.

15.6.14

Feliz cumpleaños a mí

Ayer cumplí un cuarto de siglo, veinticinco añotes. Pensé que sería un día difícil porque nunca es fácil darse cuenta de que llevas más de un cuarto de tu vida sin haber hecho algo realmente importante para el mundo, ni escribir un libro, ni descubrir una cura milagrosa, ni ser millonario aún. Eso y la soledad a la que me estoy teniendo que acostumbrar. Fue un día un poco difícil porque en mi cerebro se agolparon recuerdos, pensamientos y emociones.
Pero también han sido días felices. A las doce de la noche ya lo estaba celebrando. He reído desde ese momento como jamás lo había hecho en la vida. He hecho travesuras. He ido al cielo y regresado montones de veces.
Casi no he tenido tiempo de pensar, mi habitual actividad, pero he sentido muchísimo. Felicidad, tristeza, alegría, ternura, preocupación y cariño, me siento dentro de una burbuja que contiene un mundo extraño, extraño bueno. Todas las Dianas que hay dentro de mí esperan que la sensación de bienestar nos dure, al menos, hasta la mitad del siglo.
La cabeza está hecha un desastre, el cuerpo también, pero el corazón (bueno, el hipotálamo) está rebosante de felicidad.