26.2.12

La vida

La vida es un cambio eterno, nada es estático ni para siempre.

Los días son ciclos que se van entre abrir los ojos y cerrarlos, las semanas son ciclos que se van entre el refunfuñar del lunes y el suspirar del domingo, los meses, los años, ciclos que no se detendrán jamás mientras tengamos vida.

Otros sí, otros ciclos se cierran o, dicho de mejor manera, se abren y desembocan a otros destinos; dejan de ser circulares para entrelazarse con nuevas oportunidades, con nuevos caminos repletos de sueños y anhelos nuevos también. Pero no por eso dejan de existir ni se convierten en huellas olvidadas; lo que aprendimos, la experiencia que le robamos a la vida, nos acompañará, se arrastrará a nuestro lado como una condena de bien. También lo harán las amistades, las verdaderas amistades, que volverán de un pasado que jamás será lejano a recordarnos los lugares donde estuvimos y lo que hicimos, donde soñamos, donde deseamos, donde lloramos.

La vida es un cambio eterno e inevitable, cruel a veces, triste las más; pero necesario, pues sobre él se construye lo que somos, lo que fuimos, lo que seremos... y las manos que en ese existir nos acompañarán.