14.12.10

Pero siempre regreso

Son mis últimos días del año en la Ciudad de México. He sentido tanta nostalgia que me ha dado por escribir. Nostalgia; y ni siquiera sé de qué.
Cuando llegué al D.F., me pareció la urbe más impresionante que había conocido. No podía contar cuántos coches pasaban en las avenidas. No podía quitar los ojos de los puentes y el segundo piso del periférico. No podía dejar de maravillarme con el metro; con su despliegue cultural, sus artistas que dan vueltas sobre vidrios, sus cantantes invidentes, sus payasitos de los chistes ya escuchados; su mercado interno, las plumas con luz, los cd's de éxitos de cualquier cosa, los juegos de habilidad defectuosos. Y a pesar de todo la llamé de 'ciudad horrible' como consecuencia de todos los prejuicios salidos de quién sabe dónde que traía contra ella, contra los chilangos, contra el smog, el tráfico y la delincuencia.
Aún, cuando me preguntan qué me parece la ciudad, respondo: 'es horrible, ya me quiero regresar a mi tierra'. Pero sé que estoy presa en ella, se que he caído en el tan choteado 'te odio pero no te puedo dejar'. Y tengo miedo de quedarme por siempre aquí. Aunque también tengo miedo de irme, de ver pasar el tiempo y cada diciembre decir: otro año sin visitar los viveros de Coyoacán, otro año sin conocer la Basílica, otro año sin entrar a Bellas Artes, otro año sin aprender a confiar en la ciudad.
Llegaré a Campeche a extrañar México D.F. Entonces sentiré la falta de todo este desmadre: del desmadre que es mi cuarto de 3 x 3, del desmadre que es la ciudad y del desmadre que es mi vida en ella. Llegaré a extrañar el tráfico, las comidas rápidas, la incertidumbre de la noche, el anonimato de las calles, las multitudes, el clima frío, el aire frío, la gente fría; y vaciaré todas mis inquietudes en el mar.
Después de un mes me hartaré de esa paz y volveré a la ciudad. Lo sé. 'Me voy pero siempre regreso'.

5.10.10

2007

Me ha dado por escribir de nuevo en este blog, y todo por los recuerdos y por las saudades. Hoy, en la relectura de mí y en la relectura de ti, veo que esta Diana es realmente diferente a la Diana que algunos conocieron, mas, para desgracia de muchos, en lo profundo de mi ser, entre los cabellos rizados y enredados, sigo siendo yo.
Aún me gusta hacer poesía, pero la inspiración no ha llegado a mí como llegó en los días de las despedidas. Creo que es necesario volver a amar las horas, es necesaria la añoranza del tiempo, querer que nunca termine, es necesario decepcionarse para volver a morir un poco, para escribir un poco, para ser un poco yo perdida en la nostalgia, para ahogarme en esa inspiración de mí de ti que no estás.
Cuando tomé el computador para escribir esta entrada de blog, pensé que hablaría sobre lo que pasa ahora en mi vida, sobre la UNAM, los planes, mi día a día, pero cosas 'sin sentido' han tocado mi mente (y no me importa que casi nadie lo pueda comprender o que puedan sospechar o que puedan imaginar e inventar cosas que fueron o no de mí de ti de nosotros). Finalmente, me parece que un poco de mi ahora es aquel ayer, es aquella nostalgia, es aquella inspiración perdida que gané cuando se fue.