10.10.15

Voltea

Voy a paso apresurado al metro División del Norte, son las 8 de la noche. Tras doblar una esquina, cruzo la mirada con un tipo joven, alto, fornido y de sonrisa amable (esto último lo descubriría después). Sigo mi camino pero puedo sentir sus pasos detrás de mí. Cuando llego a la taquilla libre doy un paso atrás para buscar en los bolsillos amplios de mi pantalón el cambio exacto, como es mi costumbre, para deshacerme de él y no cargar más monedas; le digo a la persona que estás formada tras de mí que pase, me voy a tardar en eso. Es él. 
Compra dos boletos y mientras yo terminaba de contar mis cinco pesos, los parte y me extiende uno.
— Ten. 
Levanto la vista y agradezco. Descubro su sonrisa amable. Se da la vuelta y camina con toda seguridad muy por delante de mí. Tomamos el mismo camino mientras pienso en lo extraño del evento y saco el teléfono para escribir al respecto, ¿lo ha hecho de buena fe?
Él continúa caminando seguro unos cuatro o cinco metros por delante de mí, lo voy mirando. Cuando termina de subir las escaleras, que yo apenas iba a empezar, voltea. Se da cuenta de que lo estoy siguiendo. 

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