31.7.15

Nótese cómo tiemblan

Tengo que confesar dos cosas. La primera es que siempre tuve miedo: de que pasara algo entre nosotros y de que no funcionara, de ilusionarme e ir demasiado rápido, de que tú fueras demasiado rápido; también al pensar que me estabas probando, examinando, reparando en todas y cada una de mis faltas, de mis errores de mis complejos. La segunda es que aunque tenía miedo y lo decía, en realidad no era tanto, aunque temía que esto avanzara también quería que pasara, también quería que de un día para otro la felicidad se presentara en mi puerta y me sonriera como tú me sonreías.
No sé si hoy mis temores son mayores o menores. No sé si he perdido el miedo a perderte. No sé si te irás de nuevo. No sé nada. Estoy perdida. Pero. Al mismo tiempo. Estoy contigo. Intentándolo. Y eso me hace sentir tranquila.
No quiero ver florecer nunca en mi cabeza aquella semilla de la inseguridad infinita. Quiero que me prometas, sin decirlo que estarás ahí, para mí, que una parte de ti, de tus pensamientos, me pertenece, que puedo soñar y que puedo volar sin temor a caer. Pero. Mientras tanto. Me quedo aquí. Un pequeño paso atrás. Antes del sí, antes de admitir que quiero estar contigo mucho tiempo más. Nótese cómo tiemblan estas palabras.

2.7.15

Aunque no te esté mirando

Ahora que estás frente a mí
y que te miro con estos mis ojos
que buscan en ti una luz que calme
mi desasosiego,
ahora que tengo la certeza 
de que te miraría aunque
no te estuviera mirando
y de que aunque ciego me quede
este par de ojos que perdí 
te seguirían a todos lados,
ahora, justo ahora necesito pedirte algo:

No olvides, jamás, por favor,
que estamos profundamente enamorados
y que eso te da el derecho
de pensarme a la hora que quieras,
de apretar fuerte mi mano,
de besarme bajo la lluvia
(o bajo el sol
o bajo la luna,
bajo las nubes,
bajo la rama de un árbol,
o bajo protesta de decir verdad),
de estrujarme entre tus brazos
como si la vida se nos fuera,
porque se nos va a cada segundo
y de nada sirve estar amándonos tanto
si olvidamos que este amor
nos confiere el poder de vencer
las barreras del tiempo y el espacio
para detenernos en el preciso instante en que
con los ojos cerrados te miro,
aunque no te esté mirando.