6.2.15

Donde nace el sarmiento

¿Qué hay sobre los abuelos? Son las personas más importantes en nuestras historias, no sólo porque gracias a ellos y a algunas casualidades de la vida hoy estamos aquí, sino porque saben entregar a sus nietos de manera incondicional el poco o mucho amor que la vida les ha dado.
Mis abuelos son también mis padres, así que puedo decir que no sólo tengo mamá y papá, sino que tengo dos padres (papá y mi abuelo Chetín); tres madres (mamá, mi abuelita Soco, mi abuelita Elvia... en realidad son más... mi tía Chary, mi tía Day, mi tía María Aurora y tantas personas que han sabido darme consuelo, consejo y cariño cuando me sentí indefensa y pequeña).

En esta foto, mi abuelita Yoya, a la que conocí cinco años de mi vida y cuyos recuerdos se mezclan con una niebla espesa. Tantas de esas memorias no me pertenecen, han pasado de boca en boca, han sido contadas montones de veces porque forman parte de nuestra identidad como familia; porque, cual cantar épico, nuestra identidad se cimienta en una matriarca de sangre Sarmiento, sangre espesa como el vino, sangre capaz, sangre de lucha, sangre que aguanta.
Recuerdo cuando abuelita Yoya mandaba a mi papá a comprarle su Coca Cola y él, con el poder que le confería ser mi padre, me mandaba a mí, pero por una Cristal Negra para jugarle una broma a mi abuelita. La recuerdo en aquel cuartito que olía a suavidad siempre con su pelo blanco como blanco su pecho por el talco. No la recuerdo el día que mi papá, después del kinder, pasó en coche por nosotros, cuando siempre iba caminando o en bicicleta, y con mucha seriedad nos dijo "vamos a ver a tu abuelita Yoya", antes de ir hacia la funeraria.
Por azares de género y el destino perdí el apellido, pero me sigo sintiendo como aquel brote de la vida, tan delgada, tan blanda, tan flexible, tan necesaria para que la planta siga dando frutos. Entonces sé que ninguno de los esfuerzos de esa vid fue en vano.