2.7.14

Ella fue mi ángel

Nunca había hablado de esto… pero a veces es el alma la que quiere demostrar que existe a través de las palabras.
Si bien considero mi espíritu más o menos fuerte y sólido, mi cuerpo es más una cosa de fragilidad y pequeñez, quizás por urdimbres de la naturaleza que pretende hacerme sobrevivir en este mundo. Por la indefensión que aparento, he notado que despierto una maternidad instintiva en algunas personas mayores, quienes tal vez han tenido anhelo siempre de cuidar de alguien, no lo sé; es por ello, y por mi errar constante, que he tenido muchas madres a lo largo de mi vida. Les estoy agradecida.
Me acordé de una de mis madres que me colmó de regalos, cariño y consejos. Era uno de esos corazones jóvenes y alegres que van por la vida sonriendo. Adoraba caminar, caminaba todos los días, caminaba a todos lados, nunca le dolió nada, lo que le dolía se le olvidaba riendo. Madre, a fin de cuentas, de un par de hijos a los que hoy envidio por haberla disfrutado tantos años, cuando a mí me tocaron unos pocos.
No sé cuánto hablar de ella. Me enseñó cosas que una madre debería enseñar a sus hijas, a ser bien portada, a tejer, a hacer moños, a ser dulce y siempre me consintió. Se preocupaba por mí de sobre manera, supongo que algo de mi inocencia le recordaba a la suya.
Un día, sin avisar, se fue para siempre. Fue el primer día de mi vida que creí en Dios y lloré de rodillas rezando las plegarias que aprendí en la infancia, mi fe habría podido mover montañas pero no lo hizo. Los odié a todos y a sus mentiras. Dios no existe, Dios no escucha, Dios es una patraña inventada en los tiempos de desesperación. Me quedé más sola de lo que ya estaba en el mundo. Huérfana de nuevo. Huérfana de cariño. Huérfana de amor desinteresado.




Ella creía en los ángeles. Muchas veces, cuando una persona me ayudaba en la calle (porque he necesitado toda la ayuda del mundo en este caos citadino), ella decía “fue tu ángel” y yo pensaba que era tener demasiada imaginación. Ahora creo un poco, pero sólo en los ángeles de carne y hueso, seres rellenos de pura bondad, esos a los que la virtud los hace divinos y la generosidad los hace eternos. Ella fue mi ángel y ya no está, pero ¿podría estar en alguna estrella mirándome?

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