29.4.14

¿Lo soñé? Hoy conocí a La Ley

Bueno, ¡tenía que escribir esto! No podía dejarlo sólo ahí para que se me olvidara como se me olvida todo: Hoy conocí a Beto Cuevas, Pedro Frugone y Mauricio Clavería, La Ley.

Para quienes no estén en contexto, La Ley es mi banda favorita desde que tenía 11 o 12 años, los conocí en el 2001 cuando apenas descubría MTv, quedé impactada con el video del sencillo 'Aquí' y poco a poco me enamoré con el resto de la música del álbum 'Uno'. Ése fue el primer disco que tuve en mi vida.

Fue un amor de adolescencia, los escuchaba a todas horas, moría por conseguir los discos, recortaba sus fotos de las revistas y periódicos, compraba pósters. Lo normal en esa edad. En alguna ocasión se anunció que se presentarían en Campeche, yo comencé a negociar con mi papá pagar el boleto a cambio de quedarme sin gastada varios meses... luego la presentación se canceló. Un par de años más tarde, La Ley se separó, aparentemente para siempre, mis ilusiones, así como la única y primera banda de la que me hice fanática se dispersaron en este universo de contradicciones ininteligibles. Desde entonces rehuí a cualquier tipo de fanatismo.

Hace unos meses, anunciaron el reencuentro. Increíble. Beto Cuevas, el vocalista y amor de mi adolescencia había hecho carrera como solista. Compré su disco, pero me negué a aceptar que era uno separado de La Ley, incluso le guardé rencor, desprecié su sonido y me burlé en alguna ocasión de lo pop que se había vuelto.

Cuando se reunieron pensé que nada volvería a ser igual, y sin embargo, estuve en el Vive Latino (hice maromas para conseguir los boletos), sólo para verlos por primera vez en mi vida. Lo disfruté como no imaginaba que lo haría. Sí, pocas personas son realmente fanáticas de La Ley luego de una ausencia tan grande, pero me valió, me valió que me miraran raro al gritar, saltar, levantar las manos, cantar.

Hoy hubo una firma de autógrafos en el Mixup de Plaza Universidad por el lanzamiento de su álbum recopilatorio Retour. No sabía si ir, esa época de grupi se me pasó hace mucho tiempo, tengo 24 años, un trabajo, un hermano y dos perros que mantener... pero ahí estuve, parada cinco horas hasta que la fila comenzó a moverse. 

No recuerdo casi nada hasta que tuve a Beto enfrente. Todos pasaban y le decían que lo admiraban, que qué bueno que se habían reunido, que qué guapo estaba, que si una foto, que yo que sé. Diana sólo se quedó parada mirándolo por no sé cuánto tiempo sin poder reaccionar. Mi mente estaba en blanco.

- Hola -dijo él con un gesto de amabilidad sincero.
- Hola -respondí quedito.
- ¿Cómo estás? -y sonrió.
- Bien -dije con no sé qué expresión pero pensando en su acento chileno y la aspiración de la S.
- ¿Cómo te llamas?
- Diana -permanecía inmóvil.
- ¿Éste es el tuyo? -dijo mientras tomaba mi disco.
- No sé -respondí aún luciendo como una tonta.

Escribió mi nombre, le dio el disco a Pedro y le dijo "Diana". Sólo entonces desperté a medias. Le pregunté a un señor que estaba junto a la mesa si nos podía tomar una foto, le entregué el iPhone. Mientras sonreíamos para la cámara le dije a Beto:

- ¿Te puedo dar un beso?
- Claro.

Y lo hice. No recuerdo cómo fue, pero hay una foto. No recuerdo qué pensaba, pero mi cara decía "oh, por dios, estoy junto a Beto Cuevas" y seguro mi mente procesaba montones de información de hace muchos años.

Luego Pedro firmó mi disco, los organizadores del evento me jalaban por la cintura para que bajara, mostré el teléfono indicando que quería una foto, Pedro me arrastró y posó junto a mí.

Cuando vi a Mauricio quise pedirle una foto también, pero igual me quedé sin palabras, vi su gesto cansado, alguien me jaló por la cintura y me bajó de la pequeña tarima que habían montado. Me alejaron de ahí. Aún me siento un poco triste porque no tengo una foto con Mauricio.



Salí eufórica saltando, corriendo, luego me puse a llorar, estuve en shock como una hora, me miraban raro, lo noté; mi hermanito de 15 años me tranquilizó, luego, sin hambre, comí una hamburguesa en McDonald's. Creo que aún sigo en ese transe. ¿Fue real lo que viví? ¿El sueño de una adolescente de 13 años se ha cumplido 11 años después? Son todos personas, quizás personas comunes y corrientes, pero por mi cabeza pasaron tantas cosas que el latido de mi cerebro se paró... y me sentí no ante personas sino ante dioses. Lo absurdo, lo que nunca pensé que sentiría, pasó.

Sé que son recuerdos que valen mucho, y aún me pregunto donde guardarlos para conservarlos siempre; ésta es una copia de seguridad de mi memoria (bastante mala) que deseo compartir con ustedes.