20.10.12

Mi novia se me está poniendo vieja...


"Me quiere igual si voy de guerrillero o gano el Premio Nobel de la Paz,
le da igual si voy de último o primero, si estoy de conformista o de tenaz"

Sé que no todos saben sobre mí lo suficiente, igual casi nada (he escuchado eso de 'eres un misterio' muchas veces aunque me empeño en ser bastante normal), así que hoy, aprovechando que es un día especial, les contaré un poco sobre mí.


En un principio... Dios creó el cielo... la tierra... y todas las cosas, incluida Diana. Y a Diana le regaló no uno, sino muchos ángeles para que la cuidaran en su paso por este mundo. Una mamá, un papá que la adora, cinco tías increíbles, a la tía Aurora, un abuelo excepcional y, claro, una abuelita que no ha hecho más que entregar la vida por las personas que ama; una abuelita que pasó a ser una segunda madre desde el momento en que Diana abrió los ojos y vio el mundo, tan claro, tan limpio, tan reluciente de la casa de la abuela, casa que se convirtió en lugar de juegos con su enorme biblioteca que fue devorada libro por libro en todas las posiciones conocidas, con su sala convertida en campo de batalla donde volaban los cojines de los sillones o donde las nietas no eran niñas sino changos de un circo imaginario, con su cocina y las deliciosas comidas gracias a las que Diana y Érika crecieron (bastante para un par de niñas que sólo se alimentaban con leche y plátano); y el comedor de las cenas de Navidad, la esquina donde descubrieron sus primeros regalos de Santa Claus; la mesita, pequeña mesita donde la abuelita Yoya tomaba la Comunión y Diana aprendía a escribir después del kinder "mi mamá me mima, mi mamá me ama".


Mi mamá me ama. Mi segunda mamá (o ya no sé si es la primera) me ama. Y en esta vida tan lejos de casa donde encuentro poco consuelo entre los dragones de concreto de la ciudad, ese pensamiento, "mi mamá me ama", y los recuerdos de la más feliz de las infancias me abrazan fuerte para recordarme que donde esté, donde sea que esté, tengo a un ángel orando por mí, por mi salud, por mi bienestar, por mi conciencia y por mi mesura (por que deje las marchas del Peje y por que Dios me conceda la sabiduría para actuar cada día). Tengo un ángel que hoy cumpleaños y al que extraño muchísimo.



Mi Abuelita no será una abuela jamás, aunque papá lo diga así para molestarla. Mi Abuelita será siempre esa mujer a quien le debo todo el amor, todo el cariño y todo el respeto que cabe en estos 45 kilos que cargo conmigo, porque sé, y tengo plena certeza de eso, que sin ella en mi vida no habría llegado jamás a ser quien soy.



Feliz cumpleaños, Abuelita, no sé cuántos cumples pero espero que sean poquitos para poder verte cumplir muchos, muchos más, güerita.



Te amo, Abuelita, Abuelita Soco, para siempre.

12.10.12

¿A qué sabe la tristeza?

Sabe a amargura, a fermentación de las penas, a soledad acompañada, a grito mudo, a súplica arrogante, a ganas de soñar, a infinitos tragos de odio por la vida.
Sabe a dolor y nudo en la garganta. Sabe a felicidad truncada, a deseos de cosas imposibles, a frustración premeditada.
Sabe a vaso sin fin, a laberinto sin salida.