20.12.12

About Christmas

¿Qué es lo que cada uno de ustedes celebra en Navidad?
Yo no celebro ni los regalos, el nacimiento de un niño dios, ni la fiesta, el pavo y el vino, mi agnosticismo cree en algo más fuerte y mayor que nos rodea todo el año y se reúne en la Navidad: la familia
Sin importar qué tan lejos estemos, cada Navidad estamos juntos; sin importar si discutimos en julio o en noviembre, cada Navidad nos damos un fuerte abrazo; sin importar todo lo demás, nos amamos y recordamos ese amor en Navidad porque somos uno, lo que me duele a mí les duele a ellos, lo que ellos padecen lo padezco yo.
Esa es la esencia de mis Navidades, de mis largos viajes en avión y de mis llantos de enero.
Llega el día en que has crecido y ya no te importan los juguetes que te deja Santa Claus, ni estrenar ropa ese día, ni recibir algo genial en el intercambio; llega el día en el que sólo te importa estar ahí, con los tuyos, entre sus brazos, contemplándolos como el reino que vas a heredar. Nos llega a todos, quizás más pronto a los que estamos lejos del hogar.
Muero por ya estar en casa.

20.10.12

Mi novia se me está poniendo vieja...


"Me quiere igual si voy de guerrillero o gano el Premio Nobel de la Paz,
le da igual si voy de último o primero, si estoy de conformista o de tenaz"

Sé que no todos saben sobre mí lo suficiente, igual casi nada (he escuchado eso de 'eres un misterio' muchas veces aunque me empeño en ser bastante normal), así que hoy, aprovechando que es un día especial, les contaré un poco sobre mí.


En un principio... Dios creó el cielo... la tierra... y todas las cosas, incluida Diana. Y a Diana le regaló no uno, sino muchos ángeles para que la cuidaran en su paso por este mundo. Una mamá, un papá que la adora, cinco tías increíbles, a la tía Aurora, un abuelo excepcional y, claro, una abuelita que no ha hecho más que entregar la vida por las personas que ama; una abuelita que pasó a ser una segunda madre desde el momento en que Diana abrió los ojos y vio el mundo, tan claro, tan limpio, tan reluciente de la casa de la abuela, casa que se convirtió en lugar de juegos con su enorme biblioteca que fue devorada libro por libro en todas las posiciones conocidas, con su sala convertida en campo de batalla donde volaban los cojines de los sillones o donde las nietas no eran niñas sino changos de un circo imaginario, con su cocina y las deliciosas comidas gracias a las que Diana y Érika crecieron (bastante para un par de niñas que sólo se alimentaban con leche y plátano); y el comedor de las cenas de Navidad, la esquina donde descubrieron sus primeros regalos de Santa Claus; la mesita, pequeña mesita donde la abuelita Yoya tomaba la Comunión y Diana aprendía a escribir después del kinder "mi mamá me mima, mi mamá me ama".


Mi mamá me ama. Mi segunda mamá (o ya no sé si es la primera) me ama. Y en esta vida tan lejos de casa donde encuentro poco consuelo entre los dragones de concreto de la ciudad, ese pensamiento, "mi mamá me ama", y los recuerdos de la más feliz de las infancias me abrazan fuerte para recordarme que donde esté, donde sea que esté, tengo a un ángel orando por mí, por mi salud, por mi bienestar, por mi conciencia y por mi mesura (por que deje las marchas del Peje y por que Dios me conceda la sabiduría para actuar cada día). Tengo un ángel que hoy cumpleaños y al que extraño muchísimo.



Mi Abuelita no será una abuela jamás, aunque papá lo diga así para molestarla. Mi Abuelita será siempre esa mujer a quien le debo todo el amor, todo el cariño y todo el respeto que cabe en estos 45 kilos que cargo conmigo, porque sé, y tengo plena certeza de eso, que sin ella en mi vida no habría llegado jamás a ser quien soy.



Feliz cumpleaños, Abuelita, no sé cuántos cumples pero espero que sean poquitos para poder verte cumplir muchos, muchos más, güerita.



Te amo, Abuelita, Abuelita Soco, para siempre.

12.10.12

¿A qué sabe la tristeza?

Sabe a amargura, a fermentación de las penas, a soledad acompañada, a grito mudo, a súplica arrogante, a ganas de soñar, a infinitos tragos de odio por la vida.
Sabe a dolor y nudo en la garganta. Sabe a felicidad truncada, a deseos de cosas imposibles, a frustración premeditada.
Sabe a vaso sin fin, a laberinto sin salida.

9.9.12

Tengo la manía

Tengo la manía de jugar a que te gusto,
de esconderme de tus ojos,
de perderme en la ilusión.

Tengo la manía de jugar a que me quieres
sin conseguir decir que te quiero yo también.

Qué suspiro tan largo va a ser esta vida imaginando
que soy tuya, que eres mío,
que somos nuestros
y que es verdad.

14.7.12

Para Rose en sus XV años

Al parecer las palabras que escribí hace unas horas en honor a mi prima Rosemary les parecieron lo suficientemente tiernas como para leerlas en la fiesta de XV años de la niña; bueno, hasta que se dieron cuenta de lo deprimentes que eran y de que mencionaba a las jotas que me maquillaron, así que me pidieron otra versión (una más dulce) que aquí va:

Hola, prima, te escribo desde la distancia para felicitarte por los quince años que cumples hoy. Lamento no poder estar cerca (y sé que lo comprendes pues eres lo suficientemente madura para hacerlo), pero desde aquí he decidido enviarte unas palabras que, estoy segura, llegaran hasta tus oídos.

Cuando yo cumplí quince años no estaba tan emocionada por mi fiesta, ni por el pastel, ni por el vestido, mucho menos por todos esos rituales engorrosos del maquillaje y demás; cuando yo cumplí quince años ni siquiera me ocupé en disfrutar mi fiesta porque era una de esas niñas raras que creían que bailar no era más divertido que jugar en la computadora o leer.

Ahora que ocho años después te veo cumplir quince años, me arrepiento un poco por no saber comprender la emoción de todas las personas que me rodeaban, mis papás, mis tías y tíos, mis abuelitos. Créeme que todos ellos están profundamente emocionados por verte llegar a esta edad tan especial y que marca una nueva etapa en tu vida.

Así que disfruta esta fiesta porque será la única vez que cumplas quince años, disfrútala porque los emocionados que te rodean quieren verte sonreír, bailar, divertirte hoy y cada día de tu vida.

Entre toda la parentela emocionada estoy yo, tu prima la que vive lejos y que se entristece por no poder compartir este momento contigo; tu prima la que se enorgullece al ver la personita en la que te has convertido; tu prima la que desea que sigas por el camino del bien en el que vas ahora porque eso te traerá grandes cosas; tu prima la que te extraña mucho y te quiere muchísimo más, desde aquí, desde la distancia.

Diana.

Feliz cumpleaños a ti, prima

Saben, cuando cumplí quince años fue el día más aburrido y estresante de mi corta vida. Desde la mañana me trajeron a las carreras, me llevaron con unas jotas para maquillarme y peinarme, fue mi primera y dolorosa depilación de cejas, tuve que ponerme un engorroso vestido en una casa ajena porque era la que quedaba cerca de la iglesia y chutarme una misa que a mi parecer duró ocho horas.

Después a esperar mucho sin poder sentarme a gusto para no despeinarme o comer bien para no desmaquillarme hasta que empezó la fiesta que, por si preguntan, no me encantó. Tuvo cosas geniales como mi papá dedicándome una canción, mi abuelita recitando un acróstico que hizo para mí, mi tía Chary dirigiéndome las palabras más hermosas y sinceras que he oído. Tuvo pastel, vals y baile... lo que para una arrítmica eso no es del todo placentero.

En fin, el punto es que todos estaban súper emocionados excepto yo, y sólo ocho años después he podido comprender esa emoción por el cumpleaños ajeno.

Hoy cumple quince años una de mis primas favoritas, cumple quince años y tendrá una fiesta a la que no podré asistir, no saben cómo me duele en el alma eso. Pero, por otra parte, siento por ella toda la emoción que no sentí en mis quince años. Me siento orgullosa al ver a esa niña que crece y que cada día es una mejor persona, me siento feliz y espero que siga por ese camino, porque entonces la vida le traerá muchas cosas maravillosas. No sé qué más decir, hoy es el día de las urgencias y seguramente no tendrá tiempo para leerme, pero espero que el día que lo haga, se dé cuenta de que en muchos rincones del planeta tiene personas que la aman, que se preocupan por ella y que desean que este cumpleaños y cada día de su vida sean los más felices y mejores que alguien pueda tener.

Te quiero mucho, Rose.

25.3.12

Yo no le hago a eso.


La moral es un conjunto de leyes más descritas que escritas que rigen la conducta de los seres humanos y califican las acciones voluntarias de estos como buenas o malas.

Creo que carezco de moral. Creo. No sé si así puedo dar a entender que me vale madre si piensan que lo que hago está bien o mal. Tengo claro que mis derechos terminan donde comienzan los de los demás, pero esa parte pertenece a mi ética y a la forma en que yo misma juzgo las acciones que emprendo.

La moral es esa voz que sale de algún lado que dice: "no desees a la mujer de tu prójimo", "las prácticas sodomitas te llevarán al infierno, no lo hagas", "¡decoro!". Y, sinceramente, yo me la paso por el arco del triunfo.

La moral es un peso sobre el hombre que en realidad, como todos los animales, fue creado por la naturaleza para adaptarse, sobrevivir y aplastar a los más débiles en el camino. La moral es una bandera falsa que es pisoteada 3600 segundos por hora.

Prefiero no tenerla a violarla con cada acto. Prefiero carecer de ella a ser una persona de doble moral.

Recuerdo que no pensar en la forma en la que los demás juzgarían mis actos me ha llevado a vivir lo mejor de mi vida, así que... ¿por qué someterme al yugo de una sociedad con dos caras? Yo no le hago a eso.

26.2.12

La vida

La vida es un cambio eterno, nada es estático ni para siempre.

Los días son ciclos que se van entre abrir los ojos y cerrarlos, las semanas son ciclos que se van entre el refunfuñar del lunes y el suspirar del domingo, los meses, los años, ciclos que no se detendrán jamás mientras tengamos vida.

Otros sí, otros ciclos se cierran o, dicho de mejor manera, se abren y desembocan a otros destinos; dejan de ser circulares para entrelazarse con nuevas oportunidades, con nuevos caminos repletos de sueños y anhelos nuevos también. Pero no por eso dejan de existir ni se convierten en huellas olvidadas; lo que aprendimos, la experiencia que le robamos a la vida, nos acompañará, se arrastrará a nuestro lado como una condena de bien. También lo harán las amistades, las verdaderas amistades, que volverán de un pasado que jamás será lejano a recordarnos los lugares donde estuvimos y lo que hicimos, donde soñamos, donde deseamos, donde lloramos.

La vida es un cambio eterno e inevitable, cruel a veces, triste las más; pero necesario, pues sobre él se construye lo que somos, lo que fuimos, lo que seremos... y las manos que en ese existir nos acompañarán.